
El mundo se ha visto últimamente azotado por un ar de fuertes terremotos, el de Haití y el de Chile, ¿pero os acordáis de aquel terremoto que en enero de 1995 destruyó buena parte de la ciudad japonesa de Kobe? Fue en verdad terrible pues mató a 5 mil personas y destruyó cientos de viviendas.
Y es increíble la capacidad de reconstruir que tienen los japoneses ya que más de una década después casi no queda nada de aquella tragedia y la ciudad ha sido por completo reconstruida. Solo quedan algunos recordatorios del terremoto, aunque nadie planea olvidarlo. Ya se sabe, en Japón los terremotos forman parte de la vida diaria y todos están siempre alertas pues en cualquier momento puede haber otro en cualquier lugar del país.
Bien, que Kobe es la capital de la prefectura de Hyogo y una de las diez ciudades japonesas más grandes. Está entre el mar y la cordillera Rokko y su puerto ha sido importante durante siglos. Es una de las ciudades mas cosmopolitas del país así que si un día estáis por allí hay ciertos lugares que no podéis dejar de visitar.

Nara es una de las ciudades mas antiguas de todo Japón. Piensa que este año está festejando sus 1300 años de vida y que fue la primera capital permanente del imperio japonés. Es una ciudad pintoresca que respira historia en todas sus calles. Simple, sin muchos edificios altos, con una atmósfera muy pacífica.
A mi me encantó la primera vez que estuve y el camino entre el youth hostel y los templos, un trecho largo, lo hacía con sumo placer pues la calle zigzaguea, sube y baja, y pasas por varias tiendas que venden artículos de kendo. Por supuesto, allí compré un par de shinais.
Pero bien, que al este del Templo Kofukuji en el Parque Nara está el Museo Nacional de la ciudad. Es un museo antiguo, que data de 1895 y que alberga una importante colección de arte budista y reliquias arqueológicas. Además del edificio original hay una segunda estructura que cobija muchas de las obras de arte que originalmente estaban en los templos.

Una de las quince ciudades más grandes de Japón es Sendai, la ciudad más grande de toda la región Tohoku. La moderna ciudad de Sendai data de 1600 y fue fundada por uno de los señores feudales mas poderosos el país, Date Masamune. Al día de hoy muchas de las atracciones turísticas de por aquí tienen que ver con esta poderosa familia.
Pero más allá de sus atractivos, de los que en otra oportunidad hablaremos, hay una bonita ciudad que está cerca del centro de Sendai y que forma parte de las tres mejores panorámicas de Japón: Matshushima.
Dista apenas media hora de Sendai, a las afueras de la ciudad, y es famosa por su bahía con islotes coronados de pinos. Esta vista tan hermosa es la que le ha hecho formar parte de esas 3 mejores vistas panorámicas durante siglos.

Una de las ciudades mas grandes de Japón es Fukuoka, una ciudad de la isla Kyushu. Está muy cerca del continente asiático, principalmente de la capital de Corea, y por eso siempre ha sido un importante puerto comercial. Tiene muchas particularidades así que conozcamos algunas de ellas.
Como toda ciudad japonesa con pasado feudal tiene un castillo o tuvo, mejor dicho, ya que de él solo quedan ruinas. Se construyó en el siglo XVII y hoy quedan una torreta y una sola puerta en pie pero desde la citadela se tiene una hermosa vista de la ciudad y las ruinas están muy cuidadas. Cerca de sus fosos, además, se construyó el Parque Ohori así que forman parte del paseo.
El Parque Ohori tiene un enorme estanque en el medio y un sendero que recorre su circunferencia. Serán 2 km de caminata y es el paseo habitual de quienes tienen niños o quieren hacer ejercicio. Si estás cansado de caminar, sentarse en uno de sus bancos a ver las aguas y la gente es una agradable opción.

Una vez os dijimos que Matsumoto era la segunda ciudad mas grande de la prefectura de Nagano y la puerta de entrada a los Alpes japoneses. Es una ciudad muy tranquila y su símbolo indiscutido es el castillo medieval, uno de los castillos japoneses originales que se conservan más hermosos.
Este castillo o Matumotojo es un muy buen ejemplo del tipo de estructura que se llama “hirajiro”, es decir un castillo construido sobre un terreno plano en lugar de sobre una colina o una montaña. Viéndolo, es un castillo pequeño con torres pequeñas.
Se construyó entre 1592 y 1614 y lo cierto es que era un castillo con todas las letras, imponente y fuerte en una época en donde la paz interna no se había alcanzado del todo.

En tiempos feudales en la zona de Kanazawa vivía un poderoso clan llamado Maeda. Era el segundo clan mas poderoso de todo Japón, después del Tokugawa, y su poderío se medía en términos del tamaño del feudo y la producción de arroz. Con el tiempo Kanazawa paso de ser un simple pueblo a una ciudad que podía rivalizar con Edo o con Kioto así que es un sitio que os recomiendo visitar.
Además, es uno de los pocos lugares en el país que escapó a la destrucción de las bombas aliadas en la Segunda Guerra Mundial así que toda la parte antigua, el pueblo alrededor del castillo y el distrito samurai, Nagamachi, se conservan muy bien. Otro distrito en buenas condiciones es el distrito del té o chaya.
Una chaya es una casa de té, un tipo de restaurante donde los invitados beben té y al mismo tiempo son entretenidos por una geisha que baila y canta para ellos. En tiempos antiguos eran sitios populares y solo se encontraban en ciertos distritos que se concentraban a las afueras de la ciudad.

En la parte central de Hokkaido hay dos pequeños y pintorescos pueblos, uno se llama Biei y otro Furano. Son un par de típicos pueblos rurales, tranquilos, del interior del país, perfectos para relajarse. Pero uno de ellos es todavía mejor pues en julio se viste de violeta y las fotos que puedes tomar aquí no tienen igual.
¿Cómo es eso que se viste de violeta? Pues sí, porque es en julio cuando los campos de Furano se llenan de lavandas en flor y el espectáculo es, como ves en las fotos, espectacular. Si en invierno la zona es popular como destino de esquí, en primavera es un sitio para pasear entre campos de lavanda.
La lavanda se viene cultivando en Hokkaido desde hace más de medio siglo cuando el pecio de la lavanda importada favoreció la lavanda de esta parte de Japón. Desde los años ‘60 y ‘70 los granjeros locales se dedican entonces a la agricultura y a atraer turistas.

La capital de la prefectura de Kochi es la ciudad con el mismo nombre, una ciudad pequeña y cordial, con una atmósfera de lo mas relajada. La verdad es que este tipo de sitios son especiales pues uno viene acostumbrado a la vorágine centelleante de Tokio u Osaka y de repente cae en una ciudad así y se maravilla.
Tiene un bonito y bien preservado castillo medieval, templos y un museo que rinde homenaje a Sakamoto Ryoma, uno de los grandes personajes de la famosa Restauración Meiji, la reforma que acabó con los señores feudales y volvió a darle su rol gobernante al emperador, durante el siglo XIX.
Os hemos hablado de la historia de amor del puente Kochi, pero hoy nos toca hablar de la playa Katsurahama. Se trata de una hermosa y extensa playa que dista unos 30 minutos al sur de la ciudad. Puedes llegar en coche, taxi o autobús (este último es sin dudas la opción más barata).

La ciudad de Sendai, en la región Tohoku, es la ciudad más grande en la zona y una de las quince ciudades más grandes del país.
La ciudad moderna fue fundada alrededor de 1600 por Date Masamune, un señor feudal que en ese momento era terriblemente poderoso. De ahí que muchas de las atracciones turísticas de Sendai se refieran al día de hoy a este señor y su importante familia.
El castillo feudal de Date Masamune ya no está pero alguna vez se alzó sobre el monte Aoba de 100 metros de altura y por eso el castillo, mientras estuvo, se llamó Castillo Aoba. La fortificación duro 400 años, aguanto el fervor antifeudal de la Era Meiji en el siglo XIX, un importante fuego en 1882 y hasta las bombas aliadas en 1945.

La historia moderna de Japón está marcada por muchos sucesos y algunos de ellos tienen que ver con desastres, de los naturales y de los provocados. Los más terribles son sin dudas las bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki a fines de la Segunda Guerra Mundial (vale recordar que Japón es al día de hoy, y por suerte, el único país atomizado”), pero hay un suceso natural que ningún japonés puede olvidar.
Ese suceso es el Gran Terremoto de Kanto, un cismo muy fuerte que tuvo lugar el 1 de septiembre de 1923. Los registros de la época dicen que el terremoto duró entre 4 y 10 minutos, demasiado, y en ese tiempo la ciudad entera colapsó. La magnitud en la escala de Richter fue de 8.3 y el epicentro fue en la isla Izu Oshima, en la bahía Sagami.
La devastación se produjo en todo Tokio, la ciudad de Yokohama y las prefecturas cercanas de Shizuoka, Kanagawa y Chiba. En realidad, toda la región de Kanto sufrió daños pero fue tal la intensidad del movimiento sísmico que incluso el enorme Buda de Kamakura se movió de su sitio.