Estación de Tokyo, con aire holandés

Estacion de Tokyo

No es la estación de trenes más grande e imponente de Japón, a mi entender ese título se lo lleva la grandiosa estación de Kyoto de la que ya les hablaré otro día, pero es una que sobresale de su entorno por la arquitectura europea que tiene. De hecho, su arquitecto se inspiró en la Estación de Amsterdam, y aunque fue parcialmente destruida durante los constantes bombardeos que sufrió Tokio durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido reconstruida siguiendo de estilo original.

Allí llega uno desde el aeropuerto de Narita en el Narita Express y es la terminal de la mayoría de las líneas de trenes balas que cubren todo el país, así que frecuentemente deberemos pisarla tanto para salir y entrar de Tokio como para movernos por la línea que la circunvala, la linea JR Yamanote.

A pesar de que parece un tanto pequeña tiene diez andenes que funcionan para más de 20 lineas que se elevan sobre el nivel de la calle (buena solución para ciudades populosas), y el vestíbulo de distribución corre por debajo de los andenes, mientras que las líneas del tren bala se mantienen apartadas e independientes.

La Estación de Tokio, un edificio de ladrillos rojos, fue construida en 1914 y la entrada o salida hacia el distrito de Marunouchi es parte de la fachada original que se conserva.

Es ineludible, pues por allí debemos salir si visitamos el Palacio Imperial y sus Jardines. Alrededor hay muchos rascacielos modernos y salvo la estación casi no hay edificios bajos, esto se debe a que es una zona de bancos y empresas, bastante concurrida durante el día pero literalmente muerta los fines de semana. Una zona aburrida, si se quiere, pero la caminata hacia el palacio apenas dura 5 minutos así que conviene hacerlo en la soledad de un sábado.

Además, cuenta con una galería de arte que abre de 10 a 6 de la tarde, pero después de visitar el Palacio Imperial no hay mucho para hacer, así que conviene tomar buenas fotos de la fachada occidental de la estación porque después, difícilmente, volveréis a verla. Estaréis siempre caminando por sus pasillos, túneles y andenes.

Foto vía: sparklette

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