Un día en Kyoto

pabellon kioto dorado

Si estás por poco tiempo en Japón pero no quieres quedarte solo en Tokyo aquí puedes ir y venir de algunas ciudades en un abrir y cerrar de ojos: con el shinkansen o tren bala. Para eso te conviene comprar el Japan Rail Pass, un ticket especial de 7, 14 o 21 días, que te permite viajar por la red de transporte público JR formada por trenes y autobuses. Y precisamente el shinkansen te puede llevar a Kyoto para hacer una visita de un día.

Kyoto es uno de los destinos mas elegidos por los turistas ya que es la antigua capital del país y está llena de hermoso templos y una atmósfera centenaria que se respira a cada paso. Lo cierto es que es muy difícil elegir entre todo lo que hay para ver y en realidad uno necesita mas de un día para empaparse de Kyoto pero en fin, que si solo tienes 24 horas no puedes perderte lo siguiente:

El Pabellón Dorado, en el Templo Kinkaku. En el año 1120 el lugar era la villa de Kintsune Saionji, en 1294 Yoshimitsu, el tercer shogun Ashikaga, abdica al trono y empieza a construir Kitayamaden hasta volverlo un lugar espectacular, un sitio donde pasó sus últimos días como ermitaño y que se convirtió en un monasterio zen a su muerte.

sanjusangendo

El edificio tiene tres tipos de arquitecturas y el segundo y tercer piso son los que están cubiertos con tejas doradas. El estanque se llama Estanque del Espejo o Kyoko-chi y tiene a su vez un grupo de islas pequeñas. Hay otro templo y una bonita casa de té.

El Centro Textil Nishijin es otro buen destino, un sitio que exhibe artesanías, joyas, objetos de seda y varios utensilios y variedades de té. Hay hermosos kimonos que cuestan 10 mil dólares, es posible ver un desfile de estas prendas y al final del tour comer tempura. Y por último, mi preferido: el Templo Sanjusangendo.

Se llega caminando desde la estación de trenes de Kyoto y es un edificio en tres niveles con santuarios dedicados entre otras cosas a la salud, el amor y la felicidad. Lo mas hermoso es la colección de mil estatuas de Kannon que puede visitarse paseando por un largo pabellón, frío en invierno y muy pero muy silencioso. Un sitio único.

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