¿Qué es el Protocolo de Kioto?

Protocolo de Kioto

El llamado Protocolo de Kioto es un acuerdo internacional que busca la cooperación de los países firmantes en cuanto a las emisiones de gases, y fue firmado en la ciudad de Kioto el 11 de Diciembre del año 1997. Pese a que se unieron a él 180 países, Estados Unidos (responsable del 36% de la contaminación mundial y que en un principio había aceptado las condiciones) finalmente se retractó de su postura oficial durante el mandato de George Bush. Otros pactos en esta dirección, predecesores del Tratado de Kioto fueron la Convención Climática de 1972 (celebrada en Estocolmo), la Convención de Ginebra celebrada en los años 90 o la Convención de las Naciones Unidas en el 92.

El Tratado de Kioto trata de luchar contras las emisiones de gases de los países industrializados, para paliar el cada vez más patente calentamiento global, y comprometía a los países firmantes a reducir estas emisiones de forma gradual. Además, también contaba entre sus objetivos el de fomentar las energías renovables y limpias frente a los combustibles fósiles y la energía nuclear.

El plan consistía en que entre los años 2008 y 2012, los países adscritos al Tratado debían alcanzar un nivel de emisión de gases en un 5%, con respecto a la década anterior. Este porcentaje es una máxima ya que cada país, según sus posibilidades y nivel de desarrollo, tenía más o menos posibilidades de alcanzar esta meta.

Los gases a los que principalmente hace referencia el Tratado son el metano, el dióxido de carbono, hidrofluorocarnonos y perfluorocarbonos, el óxido nitroso y el hexafluoruro de azufre, los mayores responsables del efecto invernadero. Curiosamente, los residuos de combustible de barcos y aviones no están contemplados en el acuerdo. Por otra parte, China, la India y Brasil, al ser países en vías de desarrollo, no están en la lista de grandes contaminadores.

Los países que se niegan a cumplir estos tratados sobre emisiones contaminantes, alegan que el hacerlo perjudicaría al progreso de su país. Parecen olvidar el hecho de que el progreso de un país también pasa por la sostenibilidad, y sobre todo, por que haya un país que legar a las futuras generaciones.

Foto vía: ecologismo

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Categorias: Historia de Japón


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