Historia de Japón, la Edad Moderna

Historia de Japon

A finales del siglo XIV, durante los últimos años del Periodo Ashikaga, los europeos comenzaron a llegar a Japón, trayendo con ellos el cristianismo y la intención de establecer relaciones comerciales. La incompatibilidad de las tradiciones japonesas con las normas de la religión católica que trataba de imponerse, sentaron las bases para el primer conflicto entre estas culturas, que se saldó con la crucifixión de 13 personas en la ciudad de Nagasaki en 1595.

A raíz de estos hechos, la mayoría de comerciantes europeos fueron expulsados del país, salvo los procedentes de Holanda, a los que se permitió quedarse en las proximidades de Tokio, en la isla de Deshima. Fueron los miembros del clan Tokugawa quienes se encargaron de esta criba, y dejando a los holandeses en un estado cercano al aislamiento en Deshima.

Durante el Periodo Tokugawa y quizá como contramedida a los intentos de cristianización, se produjo un resurgimiento de las viejas tradiciones japonesas que llevaron a la creación de la corriente sintoísta. Además, resultó ser una época relativamente pacífica hasta que, en 1853, el capitán Matthew Perry entró en la bahía de Tokio a bordo de su barco cañonero y escoltado por tres naves más, amenazando con destruir los puertos del país. Su estrategia sirvió para obligar a los japoneses a comerciar bajo injustas condiciones y comenzó un forzado proceso de occidentalización.

Cuando el último de los shogunes Tokugawa fue depuesto por el Mikado Meiji, el proceso de apertura cultural de Japón se precipitó, adoptando diversas costumbres provenientes de occidente y provocando cambios muy profundos entre la sociedad y los órganos de gobierno de Japón. Además, se disolvió finalmente el shogunato, siendo repuesto como máximo responsable del gobierno al Emperador.

Con la llegada del periodo de la Resturación Meiji, en el año 1868, se terminó con el régimen feudal que había predominado en Japón, además de ser impuestas una serie de reformas en cuanto a economía, legislatura e incluso de la milicia. Pese a que el país perdió parte de su tradicional identidad, en poco tiempo se convirtió en una de las más importantes potencias del mundo.

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