Japón tras la caída del Imperio

Japon

La victoria de Japón en la guerra contra los rusos en 1905, la consolidó como la principal potencia asiática, y debido a su política expansionista pronto llegó el conflicto por el control de Manchuria y casi de la mano, la Segunda Guerra Mundial. Los soldados japoneses, así como los mal llamados kamikazes, demostraron una determinación y fiereza hasta entonces nunca vistas.

Debido al ataque realizado a Pearl Harbor en 1941, los Estados Unidos deciden declarar la guerra al Imperio del Sol Naciente, y tras una serie de bombardeos sistemáticos y del lanzamiento de las dos bombas atómicas, el hasta entonces orgullos Imperio Japonés firmaba su rendición bajo condiciones consideradas humillantes para los japoneses. Hasta el año 1972, la isla de Okinawa permaneció bajo el control de los americanos, que disponían de una base militar en ella. Japón no estaba autorizado a poseer un ejército, debido al pacto de rendición, pero en 1954 se fundaron las Fuerzas de Autodefensa, comandadas por un mando civil.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón conservó el Mikado como muestra de la unidad de la nación, aunque se promovió una constitución mucho más liberal. Cuando se firma la paz en 1951 y termina la ocupación de los aliados en suelo japonés, comienza un periodo de profundos cambios en la política y la gestión de los recursos nacionales. La apuesta de Japón por la producción e investigación tecnológica, convirtieron a un país derrotado en una de las mayores potencias económicas del mundo.

Los nuevos tiempos también abrieron las fronteras culturales del Japón, permitiendo que su cultura trascendiera, así como que llegase a su país la forma de ver la vida de los occidentales. Esto también llevó a la posibilidad de importar materias primas para la industria, y a un periodo de incierto gobierno que terminó con la llegada del Partido Liberal Democrático, que gobernó el país desde 1955 hasta 1993. Con el país a la cabeza del desarrollo tecnológico mundial, Japón rubricó su éxito celebrando los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 1964, a los que seguiría la Feria Internacional de Osaka en 1970.

Con la llegada de la subida de los precios del crudo en 1973, Japón entró en un periodo de recesión, sólo comparable al sufrido durante la Segunda Guerra Mundial, y apenas una década más tarde, se produjo el crack de la Bolsa, coincidiendo con el mandato del presidente Yasuhiro Nakasone.

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Categorias: Historia de Japón


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