Morihei Ueshiba, fundador del Aikido

Morihei Ueshiba

Morihei Ueshiba fue el creador del Aikido (Camino de la Energía y la Armonía), un arte marcial basado en la no-violencia, y aun hoy en día sus practicantes se refieren a Ueshiba como Ō-Sensei (Gran Maestro). Nacido en Wakayama (Tanabe) en 1883, en el seno de una honorable familia descendiente de samuráis, el pequeño Morihei nació de forma prematura, lo cual le obligó a realizar actividades físicas de manera constante para superar su constitución débil.

Las artes marciales fueron la clave de su superación física, se interesó profundamente por ellas y se unió a la escuela del maestro Tozawa Tokusaburo, posteriormente continuó sus estudios en la escuela Yagyu Shikage. Pero su aprendizaje fue interrumpido por requerimiento del ejército. Su paso por el ejército fue breve aunque intenso, entre 1904 y 1905, ya que debido a su baja estatura pasó gran parte de su tiempo en la reserva, pero tras demostrar su valentía, fue enviado al frente en Manchuria. Gracias a sus acciones y dotes de mando, fue ascendido a sargento y abandonó el ejército tras apenas un año de servicio.

Tras el ejército, Morihei viajó a Tokio y fundó un negocio de material de oficina, pero la mala fortuna y la enfermedad le hicieron desistir de su aventura empresarial. Poco después regresó a su lugar de nacimiento y contrajo matrimonio con Hatsu Itokawa, con la que tendría su primera hija (Matsuko) apenas dos años después.

Una vez asentado en Tanabe, continuó con su gran pasión, esta vez de la mano del maestro Nakai Masakatsu, quien le formó para que pudiera ejercer como maestro de su propio dojo a partir de 1908. Cumplidos los 29 años, reunió a cerca de 100 personas y marchó con ellas a la isla de Hokkaido, donde fundó el pueblo de Shirataki. Por siete años, Ueshiba fue el representante y líder de la nueva colonia, cuyas principales actividades fueron la agricultura y un durísimo entrenamiento físico en las diferentes disciplinas del Budo.

Pero el punto de inflexión en su vida llega con el fallecimiento de su padre, apenado, Ueshiba dedica su tiempo a la meditación en soledad durante algunos meses, hasta que su encuentro con Wanisaburo Deguchi (fundador del Omoto-Kyo, una corriente sintoísta) le hace replantearse su enfoque de la vida y la naturaleza.

Mientras meditaba y continuaba ejercitando su cuerpo en su retiro de las montañas, Ueshiba buscaba llegar lo más cerca posible de la perfección, tanto física como espiritualmente. En el año 1925, por fin dio forma a sus ideas sobre las artes marciales, inspirándose en el mundo natural, tal y como enseñaban los principios del Omoto-Kyo. Sintetizando todos los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida de infatigable entrenamiento, dio a conocer al mundo el Aikido, un arte marcial que busca sobre todo el equilibrio, la armonía y la paz de sus practicantes.

Tras una vida dedicada a la autosuperación y a la búsqueda de la sabiduría, Morihei Ueshiba falleció el 26 de Abril de 1969, y su deceso fue tan sentido en Japón que incluso el emperador Hirohito le condecoró de manera póstuma. Hoy en día, sus cenizas reposan en el cementerio de Tanabe, pero su espíritu sigue latente en los miles de seguidores que el Aikido posee actualmente.

Foto vía: kuritajukuaiki

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Categorias: Historia de Japón


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