Kendo, el arte marcial de los samurais

Kendo

El kendo me encanta y tuve la suerte de poder practicarlo durante un año cuando cursaba precisamente mi primer año de estudio de la lengua japonesa. La escuela a dónde asistía brindaba cursos extras además de idioma para que los estudiantes occidentales pudiéramos conocer más aspectos de la cultura japonesa y entre los cursos de caligrafía, Shodo, ikebana, origami y cocina estaba el de kendo y no iba a dejarlo pasar.

El kendo o “camino de la espada” es actualmente un arte marcial japonés en donde se usa una armadura y un sable de madera o de bambú. En los orígenes este sable era de verdad, era una katana, pero debido a los accidentes terminó suplantándose por el shinai o sable de bambú compuesto por 4 láminas atadas con piel y el bokken, el sable de madera. Allá lejos en el tiempo los samurais practicaban un tipo de kendo muy influenciado por el budismo zen, lo que dotó a esta disciplina  con todo un armazón filosófico en torno a la vida, la muerte y la mente.

Se fundaron entonces muchas escuelas de kendo y la forma básica de todas ellas es la que se practica actualmente. Loe ejercicios formales se practican en los gimnasios con espadas de madera y en los entrenamientos y combates se usa el shinai o espada de bambú. El estudiante debe aprender para atravesar distintos niveles (seis kyu y diez dan, siendo el octavo o hachidan el mejor de todos) Vale decir que solo el 1% de los aspirantes logra convertirse en hachidan…

Bien, que yo tengo un shinai en casa que me compré en una tienda de shinais en Nara (todo un orgullo), pero como no seguí practicando kendo no tengo la armadura formada por un protector de la cabeza y el cuello llamado Men, el protector de la mano y el antebrazo llamado Kote, el protector del tórax y el abdomen llamado Do y el protector de la pelvis llamado Tare, junto con algunos lienzos más que sirven para proteger un poco y recoger el sudor.

Si de golpes se trata el practicante de kendo solo puede golpear a su adversario en la cabeza gritando ¡Men! con un golpe vertical, en el antebrazo  gritando ¡Kote!, en el abdomen (en general nunca en el lado izquierdo sino en el derecho) y finalmente puede apuntar directamente al cuello gritando ¡Tsuki! Lo cierto es que es un buen ejercicio y además, nos sentimos verdaderos samurais durante las prácticas.

Foto vía: deportes

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