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La Tumba de Jesús, Código Da Vinci a la japonesa

Sí, he oído hablar de la tumba de Jesús en Cachemira; pero de ésta, jamás: así que veamos de qué se trata. En Japón, en la prefectura de Aomori, entre el lago Towada y la ciudad de Hachinohe hay una villa de muy pocos habitantes y rodeada de montañas llamada Shingo.

Es un sitio hermoso, con espesos bosques y altas montañas alrededor que hoy en día se especializa en elaborar yogur y en cultivar ajos deliciosos. No tiene ninguna atracción más que su entorno maravilloso y son embargo es un sitio de lo mas famosos porque se dice que aquí murió Jesús y que aquí está enterrado.

Sí, incluso la leyenda se sustenta en la existencia de una tumba con marca oficial para que podamos encontrarla. Todos los años tiene lugar el Festival Cristiano, una fiesta que atrae a toda una multitud de turistas y gente local. ¿Lo sabías? Pues es en serio, hasta los avisos en la carretera señalan la llamada Tumba de Jesús así que hay cierta institucionalización del lugar.

¿Y cómo se explica todo esto? Bueno, según dicen cuando Jesús tenía 21 años llegó a Japón a estudiar teología durante 12 largos años. Regresó a Judea a los 33 años para sermonear pero la gente lo rechazó, fue arrestado y crucificado. Sin embargo, su hermano pequeño fue el que tomó su lugar en la cruz y Jesús se salvó, reanudó sus viajes y finalmente regresó a Japón, donde se instaló en Herai, un pueblo, y vivió hasta los 106 años.

La tumba tiene la placa de Jesús y una tumba conmemorativa a su hermano. Hoy es un parque público que tiene jardines, un estacionamiento, fuentes y hasta un museo. 10 mil personas lo visitan por año y es un gran ingreso turístico para la región. Sorprende ver como estas dos tumbas son montículos, algo reservado para personas importantes dentro de la cultura antigua japonesa. Además, colina abajo hay otro cementerio que tiene las tumbas de los Sawaguchis, los cuidadores de la tumba de Cristo desde hace miles de años.

Un estudioso japonés, Kyomaro Takeuchi, afirma que esta familia es descendiente de Jesús, al mejor estilo El Código Da Vinci, y según dice sus miembros son mas altos que el promedio japones y tienen narices más largas… como si tuvieran sangre mezclada. Y para sumarle misterio al asunto, en 2004 el embajador de Israel donó una placa-amistad que afirma la relación de amistad entre el estado israelí, Jerusalem y el pequeño pueblo de Shingo.

¡Vaya! Me encantan los misterios. Más: a los recién nacidos de Shingo les dibujan una cruz en la frente desde tiempos ancestrales, en el Festival Cristiano entonas cánticos que parecen tener reminiscencias hebreas, y el museo de la zona exhibe un manuscrito antiguo que dice es el testamento de Jesús escrito por su propio hijo. Hay lugar para el escepticismo, por supuesto, pero también para la duda en este Codigo Da Vinci a la japonesa.