El Periodo Asuka

Templo Tokio

La era histórica conocida como Periodo Asuka, empieza con la ascensión al trono de la emperatriz Suiko en el año 593, y su decisión de establecerse en el Valle de Asuka, en la entonces provincia de Yamato. Su llegada al trono marcó el comienzo de una serie de reformas, impulsadas por su sobrino Shotoku Taishi y que traerían consigo la implantación de la primera constitución en la historia de Japón, también conocida como Constitución de 17 Artículos.

En dicha constitución se contemplaban una serie de normas para un gobierno competente, siguiendo en parte el modelo de la centralizada y vecina China, incluyendo un sistema de jerarquías para los cortesanos y una clara influencia de las corrientes de pensamiento budista. Este plan de reformas se mantuvo durante varias generaciones, siendo sus continuadores personajes ilustres como el príncipe Naka no Oe o el emperador Tenchi Tenno. El gobierno de Japón se llevaba a cabo por medio de gobernadores enviados desde la capital imperial, donde se encontraba centralizado el poder en un Consejo llamado Dajokan.

A mediados del siglo VII aparecieron los primeros códigos sobre normativas criminales (llamado ritsu) y también de tipo civil y administrativo (ryo), que por otra parte comenzaban a dar menos importancia a la nobleza en aras de una sociedad mejor estructurada.

El estilo artístico denominado Tori proviene de este periodo, y debe su nombre al escultor Kuratsukuri Tori, nieto de un inmigrante procedente de China llamado Shiba Tatto. Este estilo tiene grandes influencias del estilo Wei, desarrollado en el Norte de China.

Una de las tragedias que trajo consigo este periodo fue la pérdida de una gran parte de la cultura japonesa en la quema de la biblioteca imperial durante la guerra entre el clan Mononobe y el clan Soga. En una infortunada decisión, los Soga prendieron fuego a la biblioteca, que no sólo contenía documentos de importancia, sino también libros antiguos. Curiosamente, el libro más antiguo que se conserva en Japón data de unos 67 años después de este incidente.

A principios del siglo VIII se perdió la antigua costumbre de trasladar la capital tras el fallecimiento del regente, con el último cambio de ésta a la ciudad de Heijo-kyo (donde hoy se encuentra Nara).

Foto vía: datuopinion

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Categorias: Historia de Japón


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