La Unidad Especial de Ataque Shinpu, los pilotos suicidas

Kamikaze

Aunque tendemos a referirnos a los pilotos suicidas del ejército japonés como Kamikazes (cuya traducción es Viento Divino), lo cierto es que en Japón se utiliza la denominación «Shinpū tokubetsu kōgeki tai» (Tokkotai en su forma abreviada), la cual los traductores americanos sustituyeron por la palabra que los ha definido desde entonces.

Lo cierto es que Kamikaze hubiera resultado un término apropiado también, ya que evoca los tiempos en que una tormenta hundió la flota mongola que asediaba las costas japonesas durante el año 1281. Los japoneses atribuyeron esta tormenta a una acción divina de la diosa Amaterasu (la diosa del Sol), y desde entonces se creyeron protegidos por los cielos.

Debido a que las creencias sintoístas veían el suicidio como algo sagrado, como un sacrificio divino cuya recompensa era convertirse después en los guardianes espirituales del Japón, nació durante la Segunda Guerra Mundial, sobre mediados de 1944, el cuerpo de los Shinpū tokubetsu kōgeki tai, quienes unidos a la fama de irreductibilidad de los soldados japoneses (que nunca se rendían), les dieron fama de invencibles, o al menos de irreductibles.

Antes de partir para una misión, el piloto participaba en una ceremonia de despedida donde le eran entregados varios objetos: primero una bandera con el emblema del sol naciente, un arma de fuego, una katana y también un sennibari, una cinta elaborada por mil mujeres, quienes confeccionaban una punta cada una. Otra tradición era que cada Tokkotai debía componer un poema antes de embarcarse en la misión.

La técnica era básicamente volar por debajo del alcance del radar, para dificultar su detección, y una vez divisado el objetivo, buscar el mejor punto para colisionar con él. En el caso de los barcos, los lugares más atacados eran el puente de mando o los elevadores de proa y popa, si se estrellaban en el punto adecuado, era más que probable que terminasen hundiendo el barco. Los Tokkotai terminaron con un total de 49 barcos durante la guerra.

El 14 de Agosto de 1945, un día antes de que Japón firmase la derrota, el único hombre que había servido como instructor de los pilotos suicidas, el vicealmirante Onishi, se practicó el harakiri. En su última misiva pidió perdón a las familias de los pilotos caídos durante la guerra, a la vez que alababa su valor y coraje durante la misma.

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Categorias: Historia de Japón


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