Los occidentales compartimos algunas costumbres con los japoneses pero hay otras en las que somos bien distintas. Por eso a la hora de pisar suelo japonés es conveniente saber qué debemos y que no debemos hacer. Por ser extranjeros muchos errores serán perdonados, pero las veces en que demos en la tecla serán apreciadas por unos anfitriones que nunca pierden la sonrisa y las ganas de ayudarnos.
Lo cierto es que la lista de modales es bastante extensa así que deberemos ir por partes. La cultura japonesa suele ser un poco densa en materia de etiqueta y demás, pero a nivel básico y cuando uno piensa pasar menos de un mes en Japón más o menos esto es lo que hay que recordar. En primer lugar fumar en la calle no está permitido salvo en ciertas zonas que están muy bien delimitadas. Es decir, eso de caminar con el cigarrillo en la mano no está bien visto y si fumamos pues debemos quedarnos junto a uno de los ceniceros que están en las aceras o en los andenes de las estaciones de tren. Y claro, nada de tirar la colilla al suelo, aplastarla y dejarla allí.
Los latinos gritamos por naturaleza, parece que si no gritamos nadie nos entiende, pero los japoneses adoran y respetan el silencio y una vez que nos acostumbramos lo cierto es que cenar en paz sin barullo es mucho mejor. Cuando viajemos en tren debemos aguardar a un lado de la puerta, en fila, y esperar a que la gente descienda para subir después, es mucho más ordenado y se ingresa más rápido al vagón. Ah, y conviene pedir las cosas con suavidad y con una sonrisa, surte mejor efecto.
Para terminar con esta primera parte de usos y costumbres, quedan un par de cosas importantes: es de mala educación sonarse la nariz en público (hay que ir al baño), no hay que saludar a nadie con un beso o un abrazo (ellos no se tocan), hay que diferenciar la basura para su posterior reciclaje y por último, en la mesa y a la hora brindar, se dice “kampai” (chin-chin es de muy mal gusto pues así se les dice a los testículos) ¡Imaginaos la escena!
Vía: Genjtsu