Os hemos hablado antes sobre ciertas costumbres japonesas. Cada país tiene las suyas y aquí hay algunas que a ojos occidentales pueden parecer un poco extrañas y hasta incómodas. Después de todo, ¿en qué casa nos sacamos los zapatos siempre y usamos zapatillas, o pantuflas, todo el día incluso cuando somos invitados circunstanciales?
Bueno, aquí esa es la costumbre que se sigue en las casas particulares y también en los hoteles y albergues. Una de tantas, por supuesto, pero una muy importante que hay que saber respetar para no sufrir papelones.
Así, al entrar a una casa japonesa y después de saludar con una ligera inclinación a quien nos recibe lo primero que debemos hacer es sacarnos los zapatos para no entrar suciedad al hogar. El dueño de casa nos ofrecerá o veremos algunas pantuflas en el genkan (en la entrada).
La casa así se mantiene limpia, pero hay que saber que el piso de tatami ni siquiera tolera estas pantuflas así que si nuestro anfitrión tiene una habitación así pues ¡adiós pantuflas! y nos quedamos solo con las medias. De ahí que traer a Japón medias decentes sea de vital importancia. En las casas, en los templos e incluso en las boutiques pues a la hora de entrar al probador es necesario dejar fuera los zapatos. Sí, a veces suele ser incómodo pues uno viaja con zapatillas y una y otra vez desatarlas llega a fastidiar.
En fin, otra cosa: con las pantuflas de la casa no suele irse al baño. Hay otras pantuflas que se usan exclusivamente para usar dentro del cuarto de baño así que en este punto dejamos fuera las que llevamos puestas y nos calzamos las otras. ¿Demasiado?… No, es pura limpieza, pero lo cierto es que cuando vamos de mochileros y caminamos todo el día llegar al albergue y calzarse unas cómodas pantuflas y andar de aquí hacia allá sin pensar en zapatos es de los más cómodo.
¿Os da un poco de cosa poneros zapatos que han sido suados por mucha gente?… Bueno, comparto la idea pero no hay opciones.