Takayama, presente del Japón feudal

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Takayama es una localidad en donde viven 60.000 personas y que está ubicada a los pies de los “Alpes japoneses”, en la prefectura norte de Gifu. En tiempos pasados este hoy pintoresco pueblo estaba cubierto la mayor parte del invierno por la nieve y tal vez debido a eso la rápida “modernización” que vivió el país después de la Segunda Guerra Mundial y con su despegue económico no lo alteró sustancialmente.

Bien, que suposiciones hay muchas pero la única verdad es que el pueblo de Takayama ha quedado como suspendido en el tiempo y es quizás la parte del país que recuerda más al “viejo Japón” como ninguna otra.

Es hoy una suerte de meca del turismo interno ya que no se encuentra demasiado lejos de ciudades importantes, como son Tokyo y Kyoto, pero no siempre abundan los turistas por sus calles así que es todavía un pueblo apacible.

En la época feudal Takayama tenía fama de saber trabajar la madera con gran calidad y muchos de los habitantes eran excelsos carpinteros y uno de los principales y mas populares festivales japoneses tiene lugar precisamente aquí, pero la idea de visitar Takayama siempre debe ser la de encontrarse brevemente con el Japón medieval, el que tan magistralmente imprimió Kurosawa en sus películas.

El corazón del Pueblo Antiguo es el distrito Sanmachi Suji, sobre la orilla este del río Miya-gawa. Se trata de un distrito comercial que hoy sabe tomar partido de los turistas pues aquí encontramos numerosas tiendas. Empero, no hay de que preocuparse pues el aspecto de las calles sigue siendo casi el mismo que hace siglos y nada ha sido suplantado por plástico o luces de neón, así que la mayor parte de los souvenirs de Takayama serán bonitas artesanías locales.

Lo cierto es que además de las tiendas para turistas, en Sanmanchi Suji hay tiendas a las que va la gente del pueblo, por ejemplo hay algunas fábricas de sake que se identifican por las canastas con forma de barril que cuelgan en las puertas. Los turistas pueden pedir permiso para observar el proceso y después visitar alguna otra tienda para comer un poco de sopa miso o comprar algunos potes para comer en el albergue o más tarde.

Aquí también hay museos de historia local, de juguetes japoneses tradicionales, de arte y demás. En realidad más que una visita de un solo día hay que pasar por lo menos 3 o 4 días en Takayama para disfrutar de este pueblo como se merece, por completo.

Foto vía: lasescapadas

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