Japón está formado por un conjunto de islas, de mayor y menor tamaño, de origen volcánico y por ende está plagado de montañas y volcanes siendo el más famoso el Monte Fuji. Bien, que además de enormes y grandiosas ciudades que parecen trasladarnos al futuro, lo cierto es que este pequeño país ofrece también hermosos paisajes naturales que bien vale la pena conocer.

Así que os propongo salir de Tokio, Osaka o Kyoto y emprender un viaje de descubrimiento a la montaña Kirishima.

Kirishima es en realidad un volcán activo que descansa en la frontera entre las prefecturas de Miyazaki y Kagoshima. Allí hay varias montañas, montes, lagos volcánicos espectaculares y manantiales de agua caliente que invitan a emprender largas y emocionantes caminatas en los alrededores.

El sitio se llama hoy Parque Nacional Kirishima-Yaku y es uno de los más antiguos del Japón.

De hecho, la montaña cumple un rol bastante importante en la mitología japonesa donde Amaterasu Omikami es la diosa tutelar. Dentro de la cosmogonía japonesa aquí se sentó su nieto, el dios Ninigi no Mikoto para reinar sobre toda la tierra y establecer su linaje en la casa imperial japonesa.

Como os dije, al ser una zona volcánica aquí hay manantiales de agua termales y los onsen más importantes son el Ebino Kogen y el Kirishima Onsen, ubicados ambos en dos pueblos con esos nombres.

El primero de ellos está en la prefectura de Miyazaki y es pequeño aunque cuenta con dos hoteles, y el segundo es un pueblo con más infraestructura turística y está ubicado en la prefectura de Kagoshima. Ambos tienen, eso si, un paisaje estupendo rodeados de montañas y lagos volcánicos.

Así que si bien es cierto que este sitio no está cerca de Tokio, está casi en el extremo sur del país, si decidisteis llegar hasta OKinawa entonces bien podéis dedicarle una visita.

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