22-03-2009 | Maru Relloso

Japón es un país cuyo sistema de gobierno es una monarquía constitucional cuya cabeza es el emperador y a quien le sigue el Primer Ministro. El emperador no tiene un poder real y así ha sido durante buena parte de la historia del país pues contrariamente a lo que sucedía en otras épocas con los monarcas occidentales, las actividades militares no formaban parte del desempeño del emperador así que podemos decir que su poder e influencia nunca han sido demasiado grandes o han variado mucho en estos 1500 años de historia.

Según la mitología el primer emperador de Japón se llama Jimmu y es un desciende directo de la reina del sur llamada Amaterasu. Ocupó el trono en el año 600 AC. Pero lo cierto es que la mitología puede servir como referencia pero no es ninguna verdad absoluta, así que muchos historiadores japoneses ya no creen en esto y en cambio adjudican a otro, el emperador Ojin, el primer puesto.

Así, desde aproximadamente el siglo V se puede decir que todos los emperadores descienden de la misma rama genealógica.

La figura del emperador en Japón siempre estuvo ligada a legitimar a la persona que estuviera en el poder. Es decir, su presencia siempre ha sido mas religiosa y simbólica que efectivamente política y eso hace que hasta mediados del siglo XX su papel oscilara siempre entre un clérigo de alto rango, tipo sumo sacerdote, y un gobernante auténtico que muchas veces se ajustaba a las ordenes del shogun de turno o de la clase militar u oligárquica.

Con la restauración Meiji en 1868 que devuelve el trono al emperador y termina con siglos de control shogun, el emperador vuelve a ser la cabeza del estado y sus poderes son absolutos, aunque mas bien descansaban en sus generales y demás oficiales militares En esta época Japón quería convertirse en una potencia militar a nivel mundial, recordémoslo.

Finalmente, después de la Segunda Guerra Mundial y la constitución de 1946 su rol es solo simbólico. Participa en ceremonias religiosas y diplomáticas pero no tiene ni una sola gota de poder, ni siquiera el prestigio para opinar como tienen otros reyes del mundo (por ejemplo, el Rey Juan Carlos o la Reina de Inglaterra).

Hirohito, el emperador durante la guerra mundial, murió en 1989 y hoy es su hijo Akihito quien ocupa el Trono del Crisantemo. Está casado con una mujer que no forma parte de la nobleza. Viven todos en el centro de Tokio, en el Palacio Imperial.


  1. Muchas veces se dice que los Japoneses pensaban que el emperador era un dios, hasta antes de la segunda guerra mundial.

    Más bien, creo que era una de esas creencias instituidas, en la que si se pensaba diferente se podían meter en problemas, entonces todos llevaban la corriente.

    Comentario por Sea Jackal
    23-03-2009 @ 6:03