Nagoya no es una de mis ciudades favoritas pero tomando el Shinkansen está realmente cerca de Tokio y podemos ir hasta allí, visitar su castillo medieval y regresar en el mismo día, así que no hay excusa para no conocerla. Os cuento que es uno de los mayores puertos del país, tanto como los de Tokyo, Osaka o Kobe, y que allí viven muchos millones de personas, aunque no tantos como en la capital.
Hace muchos siglos, en plena era del shogun Tokugawa Ieyasu, fue la capital del gobierno. El shogun quería estar en un sitio más estratégico y por eso hizo trasladar la aldea de Kiyosu con sus 60.000 habitantes y los restos de su castillo allí, a esta nueva área que con el tiempo se conocería con el nombre de Nagoya. La ciudad sería proclamada como tal recién en 1956, pero desde mucho tiempo antes tuvo importancia a nivel industrial.
Tal vez por eso no me parezca una ciudad muy bonita o poco pintoresca. Es que hay tantas ciudades y pequeños pueblos en Japón que sí lo son que Nagoya, lamentablemente, palidece mucho a su lado.
Pero, si os gustan los castillos entonces el de Nagoya os va a encantar también. Fue construido en 1612 y como el resto de los castillos japoneses fue severamente dañado a raíz de los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
El gobierno de la ciudad lo restauró en 1959 y como al de Osaka le agregó algunos artilugios modernos tales cómo aire acondicionado, un elevador y paredes de concreto. Realmente queda muy poco de la edificación original, unas torrecillas que son Patrimonio Cultural de la Nación, y no mucho más, pero la reconstrucción ha tratado en lo posible de imitar fielmente el estilo original de la construcción y la decoración, así que nos podemos maravillar igual de su hermosura: es un edificio enorme, blanco, con puertas, jardines con cerezos y fosas defensivas que ahora dejan pasear a los ciervos.
¿Qué no podemos dejar de fotografiar? Los dos delfines de oro que coronan el techo, los kinsachi, usados como talismanes contra el fuego, y las pinturas que sobrevivieron a los bombardeos y que se exhiben hoy en el museo dentro del edificio.
Nagoya y su castillo están a solo 3 horas de tren bala en el servicio Kodama y en bus, tanto de día como de noche, se tarda unas 5 o 6 horas.